Florencia Díaz Meníndez | Internacionalista ULSA 

Hierarchy, Balancing and Empirical Puzzles in Asian International Relations”, David C. Kang, MIT Press, International Security Vol. 28 No. 3, (Invierno, 2003-2004), pp.165-180[1]



En el presente texto, hago una reseña crítica al artículo de David C. Kang sobre las relaciones internacionales y el balance de poder en Asia. Desde una perspectiva actual de la situación que se vive en ese continente, abordo los principales temas que trata el autor para explicar el desarrollo de las relaciones internacionales entre los actores asiáticos. En este sentido, abro un debate sobre las premisas que desarrolla Kang en cuanto a la evidencia empírica y la construcción del poder dentro sistema internacional asiático. 

     La evidencia empírica, la construcción de teorías y el conocimiento histórico, son algunos de los factores que nos ayudan a entender el desarrollo de las relaciones internacionales. Para su estudio, es necesario contar con diversos elementos que expliquen el comportamiento y actuar de cada Estado dentro del sistema internacional. Cada región es diferente y posee características que la definen, desde la lengua y cultura hasta el desarrollo económico y político que han experimentado, por lo que sería erróneo estudiar de la misma manera a Asia, Europa o América. Incluso desde una perspectiva más delimitada, cada país tiene diferentes particularidades, que se ven traducidas en el interés nacional.

Hasta aquí, vemos como hasta cierto punto, los Estados son entidades que actúan de manera aislada acorde a sus propias tendencias. Sin embargo, estos actores estatales entran en el andamiaje geopolítico, para establecer relaciones con los demás Estados, ya sea para ejercer su poder frente a otros Estados o bien para mantener el equilibrio en la balanza de poder.

Hierarchy, Balancing and Empirical Puzzles in Asian International Relations, es un texto en el que David Kang, a partir de una respuesta al comentario de Amitav Acharya sobre el artículo “Getting Asia Wrong”, profundiza su tesis sobre la peculiaridad de las relaciones internacionales en Asia. En este sentido, el autor busca dar a entender las diversas complejidades que componen a la región. A través de diferentes enfoques y paradigmas, demuestra que una sola teoría no basta para explicar el tejido que conforma al sistema internacional asiático, así como no puede haber una hipótesis general que defina la conducta de los Estados en Asia. 

El texto se estructura a través de tres principales puntos; las modificaciones teóricas en el análisis económico, la contraposición entre equilibrio de poder y jerarquía en el sistema internacional asiático y las anomalías empíricas a partir de la historia de una región poco estudiada. Con base en esto, el autor demuestra que para entender la realidad de las relaciones asiáticas, es necesario recurrir a diferentes enfoques.

De esta manera, Kang nos introduce en la lectura a través de un tema ampliamente debatido entre los analistas: el desarrollo asiático. Al cual se le ha dado una misma aproximación teórica, como un proceso homogéneo e inherente a la región. Sin embargo, acorde al autor, para explicar este fenómeno, es necesario mirar la realidad de cada país. Pues a través de las experiencias y el comportamiento de cada Estado, la teoría se ve modificada por la realidad.

Por otra parte, en cuanto al actuar de los Estados dentro del sistema internacional, se presenta un cuestionamiento sobre si las relaciones asiáticas son jerárquicas o si por el contrario existe un equilibrio de poder en la región. Al comparar las diferentes teorías y escuelas de las relaciones internacionales sobre el tema de la hegemonía y la distribución del poder, Kang concluye diciendo que los Estados actúan según sus beneficios siguiendo una tendencia que busca mantener el status quo. Por lo que cuestiona los planteamientos de Kenneth Waltz, cuando dice que la hegemonía conduce al equilibrio. En cuanto a las relaciones asiáticas, como se ha visto son mas bien empíricas que teóricas, por lo que al hacer un estudio histórico el autor infiere que las relaciones asiáticas se han inclinado más bien hacia la jerarquía.

Finalmente, la experiencia empírica en Asia, muestra el acomodo que tienen los Estados frente a una potencia regional dominante. En este caso, el autor presenta el caso de China, quien por muchos años tuvo la supremacía asiática. En la cual los Estados más pequeños se alinearon al rededor de la potencia. Por otra parte, siguiendo la línea empírica, Kang nos presenta una serie de anomalías propias a la realidad asiática las cuales influyen en el comportamiento de las relaciones internacionales de la región.  

Este articulo, nos deja ver la importancia de contar con diferentes factores tanto teóricos como históricos al momento de analizar una región. La realidad asiática, presenta una serie de particularidades que muchas veces se dejan de lado en el análisis y que provocan que se haga un estudio desacertado. Como bien lo indica Kang a lo largo de su escrito, las relaciones asiáticas se construyen a través de espacios incógnitos. 

La historia es un factor determinante que nos deja diversas enseñanzas para entender el actual acontecer de las naciones. Sin embargo, es importante señalar que los tiempos no son estáticos y que por lo tanto los actores y sus circunstancias están en constante transformación. Siguiendo el punto de partida que hace Kang sobre China, nos muestra un la versatilidad con la que cambian los Estados dentro del sistema internacional. El caso chino es muy interesante, pues muestra la evolución de un Estado ante diferentes coyunturas. Desde ser el imperio dominante de la región, a pasar por una etapa de aislacionismo, hasta convertirse una potencia mundial y ejercer su influencia en el plano internacional. 

Desde la perspectiva regional y contrariamente a lo que argumenta Kang, existe un equilibrio de poder regional. En el que los Estados han sabido mantener un status quo en sus relaciones regionales. Lo que se traduce en el mantenimiento de la paz . Si bien existen Estados que son vistos como potencias a nivel internacional, a nivel regional actúan como actores locales, sin miras a convertirse en el país hegemón. En este sentido, ni China ni Japón, se disputan la batuta por el poder al interior de Asia, como si sucede en otras regiones el mundo (el caso de Irán y Arabia Saudí en Medio Oriente, por ejemplo).

Las relaciones contemporáneas muestran nuevas actitudes frente a los temas que se establecen en la agenda internacional. El surgimiento de actores estatales y no estatales genera nuevos desafíos para la comunidad internacional. En Asia, la constante amenaza de Corea del Norte representa un punto  de interés para la seguridad regional. Por  lo que conforme a lo que plantea Kang, los Estados siguen una tendencia con en fin de recibir un beneficio a cambio. En este caso, a través del acomodo regional, buscan contener el poderío militar norcoreano a fin de asegurar la protección de sus países.

Un punto que no se aborda en ninguna parte del artículo de Kang, y que por lo tanto es de interés para su argumento central, es el de la diplomacia. Al tratar el tema como se gestan las relaciones entre naciones en una región, este concepto debería estar presente. Hoy en día, los Estados buscan establecer su influencia ante otros actores y una manera de hacerlo es a través de la vía diplomática. Por lo que si se busca establecer una pieza más al rompecabezas internacional y abrir el campo para el progreso de los estudios, la diplomacia es un tema a considerar para un análisis futuro de la región. 






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