Eder G. Victoria | Internacionalista UNAM Consejero Fundador y CEO de CEI México

Dedicado a la mujer que me hace imaginar un mundo nuevo donde las Relaciones Internacionales se mezclan con la medicina como un sistema dinámico.


  En el presente ensayo busca realizar un análisis de 1984 por George Orwell basado en Thomas Hobbes y el Leviatán, ambas, obras representativas de cada autor y sumamente afines en el propósito con el cual llegan al lector. A pesar de haber varios siglos de diferencia entre un autor y otro, hay una constante en ellos: la manera en la que se concibe al Estado y sus deformaciones, las cuales tienen graves consecuencias en la sociedad y terminan corrompiendo al hombre mismo.

   En el inicio del 1984 se plantea el ambiente dentro del cual se desarrolla la historia, como nombre de referencia se da Oceanía y 1984 como año tentativo pero sin tener la certeza, sin embargo este Estado es un ente dominante, consolidado, omnipotente y omnipresente, capaz de controlar todo incluso sin leyes escritas, sin algo que estipule lo permitido y lo prohibido, pero al mismo tiempo es por todos conocido, un partido único que actúa bajo las consignas de “La guerra es la paz, la libertad es la esclavitud y la ignorancia es la fuerza” y una frase omnipresente como el ente mismo “el Gran Hermano te vigila”.

  De este inicio se puede deducir que este nuevo ente estatal es producto de una revolución anterior que, como todo conflicto, tuvo dos bandos: los que estaban a favor del sistema y ahora están bien posicionados y los que estuvieron en contra del sistema y tuvieron dos opciones, la primera, alinearse al sistema y conservar una vida tranquila dentro de mismo que garantizara su subsistencia, en la medida de lo posible, o la segunda, seguir con su lucha y vivir en una eterna pendencia por la conservación de su propia existencia, sabiendo que en cualquier momento el Gran Hermano los encontrará.

  En este sentido podemos encontrar en Hobbes el principio de la preservación de la vida, y la creación de ese gran Leviatán; posterior a esa gran revolución un bando
resultó dominante pero no unánime, con lo cual la mayoría tomó la decisión de depositar la fuerza en un único ente, en este caso denominado el Gran Hermano, y por lo tanto los que se unieron a este pacto renunciaron a ese estado de incertidumbre sobre la vida y recibieron protección, por otra parte quienes continúan su rebeldía frente al sistema dominante, aceptaron que su vida fuera solitaria, pobre, tosca, embrutecida y breve .

 Como resultado de esa gran revolución, encontramos en Orwell la creación de un Estado muy poderoso y omnipresente, al grado de que el Estado es el que rige la vida, acciones y pensamiento de todos aquellos que se encuentran sobre el territorio de su dominio, es imposible escapar de él, pues él todo lo ve, lo escucha y la sabe, con un aparato burocrático complejo al que es difícil escapar y saber que si se intenta escapar el único hecho esperado posible es la muerte del infractor pues hay nada más allá del Gran Hermano. Si bien Winston no murió físicamente una vez que intentó escapar al poder del Gran Hermano, sí murió como un ser pensante y diferente a la mayoría de sus conciudadanos pues justamente esa necesidad que lo llevó a actuar diferente del patrón esperado fue lo que lo llevó a exterminarse, si bien no buscaba como dice Hobbes que los demás lo valoraran del mismo modo en que él se valora a sí mismo, sí buscaba tener una identidad.

  El poder del Gran Hermano, fue tal que llegó a determinar, olvidando los antiguos cánones, lo que es bueno y lo que es malo, incluyendo los aspectos de la vida misma, lo que devino en biopolítica. Dentro es esa biopolítica, se decidió que es lo que estaba permitido y no hacer con el cuerpo, incluso aquellas cosas que son inherentes a la naturaleza del ser, como la preservación de la raza humana y al grado de llevar al límite la ley de naturaleza, es decir, tener lo mínimo para no perder la vida; pero ¿qué clase de vida se puede llevar cuando está prohibido sentir, pensar, anhelar e incluso desear? Evidentemente para Winston y Julia eso no era vida, por lo cual el arriesgar lo poco que se tiene es un mínimo cuando la recompensa que se espera es mayor, y finalmente el Gran Hermano logró el objetivo una vez más.


  Y, en nuestras vidas ¿quién es el Gran Hermano?, ¿qué es eso que tenemos prohibido, hacer, pensar y sentir?, ¿hasta qué punto el gobierno controla nuestras vidas? Cuando la ficción se parece tanto a la realidad es difícil distinguirlas y sobre todo aprender a vivir en la una sin perder la perspectiva de la otra.








0 comments so far,add yours