Saara Zulema Velázquez Sánchez | Politóloga y Administradora Pública El Colegio de Veracruz

La voz del articulista





Los sistemas democráticos no cumplen características de discriminación ni exclusión. Muy al contrario, aquellos países que adoptaron la democracia como régimen concluyen que debe haber inclusión social, garantía del respeto de los derechos humanos y democracia representativa.

Linz (1990) señala que las democracias actuales viven un período de ruptura generada principalmente por la violencia, el monopolio de la violencia organizada, las crisis de los sistemas políticos, la abdicación de autenticidad democrática, el sistema de partidos, la desigualdad económica y social, así como el surgimiento de regímenes totalitarios que persisten con discursos demagógicos y no prueban la disposición porque se mantenga una democracia directa, representativa o participativa con base en los valores democráticos.

Retomando lo anterior, Bobbio (1996) señala que la democracia se ha transformado en un régimen semianárquico que tendrá como consecuencia la “destrucción” del Estado. El caso de Venezuela se ha vuelto controversial puesto que marca un antes y un después en la reivindicación de los intereses de la ciudadanía bolivariana. Como antecedente se tiene que en 2002, el Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA) había suscrito importante convocar a la Carta Democrática Interamericana. Si bien el texto había sido objeto de estudio y análisis en 2001, la Carta sugería el respeto a la democracia representativa y la garantía de los derechos humanos. Es decir, en 2002, la OEA ya se encontraba preocupada por los problemas en el proceso político de las instituciones democráticas del país.

Hoy, catorce años después, el fenómeno se repite. El estado de una aparente anarquía impera en Venezuela. El apoyo de las redes sociales ha evidenciado los consecuentes problemas de orden social que el país latino vive, y al mismo tiempo ha revelado la incapacidad del gobierno para promover un estado de bienestar a su población. Las dificultades  sociales, políticas y económicas se han hecho presentes, pero el mayor dilema corresponde a la irresponsabilidad por parte del gobierno de Nicolás Maduro. Las autoridades venezolanas han sugerido que todo se trata de una intromisión de los Estados Unidos, o incluso que organismos interregionales son cómplices de una intromisión cuando “aparentemente” se respetan los derechos humanos.

A partir de esto, el Secretario General de la OEA, Luis Almagro emitió un comunicado donde refería que no había ninguna autoridad que realizará tal procedimiento, pero urgió la necesidad de convocar a los países miembros de la organización a observar el caso. Así, la democracia venezolana se percibía en situación de gravedad e incluso con problemas de institucionalidad democrática. Después de un proceso donde las autoridades rechazaban el apoyo de la OEA, el organismo sugirió la activación de la Carta Democrática Interamericana.

La Carta sugiere que puede haber una suspensión temporal del país del ejercicio de su derecho a participar en la OEA, limitar la capacidad de acción del gobierno, o bien, promover el aislamiento internacional del país. Debe tenerse muy en cuenta que el quiebre de una democracia no coincide con los objetivos de la organización interregional, su cooperación, solidaridad, respeto  y defensa internacional.

La Carta concede el derecho a cualquier Estado miembro o su Secretario general a solicitar la convocatoria del Consejo Permanente para analizar su situación y adoptar las decisiones diplomáticas o de buenos oficios que se estimen convenientes, a fin de promover la normalización de la situación alterada.

Hasta la fecha, el gobierno de Nicolás Maduro ha reconocido que hay problemas estructurales dentro de su administración. Opuesto a esto, el presidente rechaza la intervención del organismo interregional. Derivado de esto, surgen una serie de preguntas: ¿Almagro y la OEA representan los ideales democráticos o sirven a intereses de Estados Unidos? ¿Cuál es la postura de otros estados?

Vagni (2015) sugirió que ante procesos como la primavera árabe, la historia de la región y el orden internacional se modifican. Por tanto, los acontecimientos debían analizarse debido a su cercanía al ciclo de rebelión global.  Si bien algunos países pudieran no estar de acuerdo con el proceso, lo cierto es que Venezuela sufre la llamada primavera latinoamericana. Centeno (2010) describe a América Latina como una bomba de tiempo ante esquemas de constante miseria e injusticia.  Ahora no sólo queda poner atención a este país, sino también a Brasil, México, Argentina, Ecuador.

El posicionamiento del resto de los países indica la solidaridad interregional, pero también la exigencia por mejorar los signos de democracia. Estados Unidos, el país mayormente criticado durante este proceso ha contribuido “llevando un poco de democracia” a este proceso. 

Lo cierto es que Almagro no se encuentra preocupado por rendir cuentas a una nación como Estados Unidos, pero si a todo América Latina, y no porque cumpla intereses políticos o económicos, sino porque a su cargo tiene una gran estructura administrativa cuya función es armonizar la cooperación y la democracia entre países. La postura de la OEA es ideal si se toma en cuenta que es un organismo vigilante de la democracia representativa, y al que los acuerdos internacionales se han subordinado.

Son muchas las tareas de la OEA y sus diferentes áreas. El mayor encargo es la promoción de la democracia y la garantía de los derechos humanos, por tanto no debe dejar de tomarse en cuenta durante el proceso. 

Bibliografía

-Bobbio, Norberto (1996). El futuro de la democracia. México, D.F.: Fondo de Cultura Económica.
-Carta AN, disponible en http://www.oas.org/documents/spa/press/OSG-243.es.pdf, última consulta el 7 de junio de 2016. 
-Centeno, Miguel Ángel (2010). The Arab Spring and and the Latin winter en Literal-Latin American Voices, No. 26, disponible en http://literalmagazine.com/the-arab-spring-and-the-latin-winter/, última consulta el 7 de junio de 2016. 
-Linz, Juan J. (1990). La quiebra de las democracias. México: Alianza Editorial Mexicana y  Consejo Nacional para la Cultura y las Artes.

-Vagni, Juan José (2015). La “primavera árabe” en perspectiva latinoamericana analogías, extrapolaciones e interpretaciones desde intelectuales, académicos, medios de comunicación. Boletín Onteaiken No. 19, mayo 2015, pp31- 40.