Juana Carrasco Soria | INTERNACIONALISTA UNAM

La voz del articulista




"La verdadera riqueza de una nación está en su gente. El objetivo básico del desarrollo es crear un ambiente propicio para que los seres humanos disfruten de una vida larga, saludable y creativa. Esta, que puede parecer una verdad obvia, se olvida con frecuencia debido a la preocupación inmediata por acumular bienes de consumo y riqueza financiera. A veces, las consideraciones técnicas en torno a los medios para alcanzar el desarrollo humano y el uso de estadísticas para medir los ingresos nacionales y su crecimiento encubren el hecho de que el objetivo primordial del desarrollo consiste en beneficiar a la gente…"(PNUD, 1990)
La alimentación es de vital importancia para todo Estado, ya que a medida que su población cuente con lo necesario para el desarrollo adecuado de sus individuos, esto se traducirá en un país estable, con fuerza productiva (física e intelectual), más saludable y competitivo.
Como antecedentes, podemos mencionar que el descontento de una población por la falta de alimento, ha generado grandes  revoluciones sociales: Revolución francesa, mexicana, rusa, por mencionar algunas. Históricamente se demuestra que, cuando  un individuo carece de los medios necesarios para su subsistencia se  cae en el riesgo de que pueda atentar contra la paz pública, delinquir y generar el descontento social.
¿Porque la alimentación es un factor relevante para la seguridad, soberanía y democracia nacional?
En los recientes años, México se ha visto afectado por diversos problemas que nos afectan a todos, algunos de manera directa y otros indirectamente, pero pocas veces nos detenemos a investigar cual es la raíz, rara vez antes de juzgar y condenar nos ponemos en los zapatos del otro, y si queremos encontrar soluciones viables a los problemas actuales, es necesario hacer a un lado prejuicios e indiferencia, y concentrarnos en el origen de estos males.
En este sentido, podemos mencionar algunos ejemplos: Campesinos en el estado de Guerrero optan por el narcotráfico, no porque aspiren a una vida lujosa y desenfrenada como es el estereotipo del narcotraficante común, sino  porque la falta de oportunidades los obliga a ello.
Migrantes de Centroamérica y México arriesgan su vida así como su dignidad al migrar a Estados Unidos en busca del sustento necesario para su familia y mejorar sus condiciones de vida. Además, muchos de esos migrantes son campesinos que abandonan sus tierras, perdiéndose no solo su fuerza de trabajo, sino también desaprovechándose esa superficie cultivable, en el mejor de los casos, son cultivadas por las mujeres que dejan, propiciando desintegración familiar, entre otras consecuencias.
El fenómeno de la narco cultura en los estados norteños del país; muchos jóvenes son atraídos a la delincuencia organizada como única mejora a su condición de vida, muchas veces son obligados a ser parte de grupos delictuosos bajo amenazas, y también existe el caso en que los jefes de los cárteles son aceptados por gran parte de  la sociedad ya que hacen mejoras en sus comunidades, proveen de empleos (sin importar el verdadero costo de vidas)  muchas veces haciendo el trabajo que le corresponde al gobierno.
Los despidos masivos que vulneran los derechos laborales de los trabajadores, así como la falta de ofertas laborales incluyentes (el factor edad es uno de los principales) que obligan a muchas personas a delinquir (secuestros, robos, etc).
Estos son solo algunos ejemplos de problemas que tienen su origen en la falta de oportunidades, siendo la principal la necesidad básica de proveer alimento a sus familias, arriesgándose y vulnerando la seguridad propia así como la de terceros y en general, afectando la seguridad nacional.
Vulnerabilidad alimentaria: factores.
Hoy en día, al menos una de cada 7 personas en el mundo no tiene alimentos suficientes para estar saludables y llevar una vida activa. El hambre y la desnutrición son consideradas a nivel mundial el principal riesgo para la salud, más que el SIDA, la malaria y la tuberculosis juntas.
Dos tercios de la población que sufre hambre crónica en el mundo son mujeres y niñas.  De ahí que tenemos un problema de género, pero también vale la pena resaltar que las mujeres  son también las más dotadas para encontrar soluciones que les permitan salir de  adelante ya que en muchas ocasiones  las campesinas son el eje de la economía agrícola:  labran la tierra, siembran y recogen las cosechas de las que obtienen los alimentos. Pero, esto no se traduce en políticas o estrategias de apoyo directo hacia este género.
En México, el 15 por ciento de los productores generan el 85 por ciento de la producción agroalimentaria nacional, en un país donde 77 de cada 100 áreas cultivables son menores de cinco hectáreas.

Prácticamente todos los países  establecen objetivos de autosuficiencia y seguridad alimentaria basados en el aumento de producción de alimento, y pasan por alto otros factores decisivos, como son la inequitativa distribución de los alimentos, la crisis medio ambiental, el desperdicio, entre otros.

De acuerdo a un estudio de la FAO de 2011,  se destaca que: Cerca de un tercio de los alimentos que se producen cada año en el mundo para el consumo humano  se pierden o malgastan. Los países industrializados y los que se encuentran en vías de desarrollo derrochan más o menos la misma cantidad de alimentos respectivamente. Este hecho se produce por razones diferentes; el rechazo de alimentos perfectamente comestibles es mucho más elevado en el primer caso y las pérdidas se producen más frecuentemente en el segundo, básicamente por deficiencias tecnológicas en los procesos de cosecha, producción o recolección.  

La pérdida y el desperdicio de alimentos supone también desaprovechar una cantidad elevada de recursos como agua, tierras, energía, mano de obra y capital, que se añade a la producción de gases invernadero, contribuyendo así al calentamiento global.

Además de: los conflictos, falta de tecnología y productividad de los campesinos menos favorecidos y de los desastres naturales;  así como también la desigual capacidad de los países en vías de desarrollo de decidir sobre los precios en los mercados internacionales de alimentos y de la incapacidad de acceder a los mercados internacionales de estos agricultores o de la sobreexplotación de los recursos naturales que ocasionan determinados tipos de actividad agrícola; son graves problemas en los que se deben basar las estrategias estatales para apuntalar la seguridad y soberanía alimentaria del país.

Y, ¿ahora qué?

Debemos estar consientes en que un verdadero cambio lleva tiempo, y en cuanto a un país, se puede decir que deben pasar varias generaciones para que comiencen a mostrarse verdaderos cambios.

No basta con revisar la lógica de nuestros sistemas alimentarios, ya que  solo son eficientes desde la óptica de la optimización de los beneficios de las grandes empresas agroalimentarias, “tanto a escala local, como nacional e internacional, el entorno político debe considerar urgentemente la integración de otras visiones alternativas más democráticas”  De Schutter, 2012.

Es necesaria una exhaustiva evaluación de los resultados que se obtienen a través de las numerosas instituciones  (gubernamentales y no gubernamentales) cuyo objetivo es trabajar para erradicar el hambre.

Fomentar la autosuficiencia. De nada sirve que se creen programas en los que se les da una aportación económica como es el programa “prospera” en el que muchas veces esa ayuda económica no llega a las personas que deben recibirla, la corrupción, la ignorancia y la falta de programas a largo plazo que reflejen un real compromiso para darles continuidad impiden que se salga del atraso y mejoren a fondo. Es necesario pensar y desarrollar programas enfocados al empoderamiento, desarrollo y bienestar social de la mujer campesina.

La seguridad alimentaria debe fundamentarse en la capacidad de los pequeños productores de alimentos de prosperar y el respeto de su acceso a los recursos productivos es fundamental...De Schutter, 2012.

La práctica de la soberanía alimentaria lleva hacia una  reflexión acerca de las estructuras de poder y las condiciones que han provocado la desigualdad entre los agentes involucrados en la producción, transformación y la distribución de alimentos; representa la posibilidad de analizar y cuestionar el modelo actual de desarrollo basado en libre comercio, modelos de consumo masivo y un sistema alimentario fundado en forma mayoritaria en productos industrializados.

Organismos de la ONU como la FAO o el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola conciben políticas sobre seguridad alimentaria de manera diferente a como lo hace el Banco Mundial, son las instituciones financieras las que tienen más peso en la definición de lo se denominaría gobernanza de la alimentación. Delgadillo, 2015.

Para que exista un verdadero cambio se deben de combatir diversos lastres culturales como son la apatía, el pesimismo social el racismo y el conformismo, así como un rescate de valores, que permitan hacer un  mejoramiento no solo económico sino también diseñar estrategias regionales  ya que un individuo del norte del país tiene grandes diferencias con un individuo del centro o del sur. Respeto a la otredad, antes de juzgar debemos conocer para entender. La principal deficiencia de la economía alimentaria es la falta de democracia. Al aprovechar el conocimiento de las personas e integrar sus necesidades y preferencias en el diseño de ambiciosas políticas alimentarias a todos los niveles, conseguiríamos que los sistemas alimentarios que se estableciesen fuesen resistentes y duraderos,” De Schutter, 2012.

Los Objetivos del Milenio son considerados un instrumento para medir la capacidad institucional efectiva en el combate de la pobreza y en el alcance de la soberanía alimentaria y nutricional de nuestros pueblos.  Sin embargo, y pese a lo anunciado por el presidente Peña Nieto, la realidad parece no coincidir con ello. La crisis económica mundial puede ser una de las causas de que los objetivos del Milenio no se concretaran en el plazo establecido.
Sera necesario rediseñar el modelo de desarrollo que incluya la perspectiva de género y de equidad, la manera de consumir y de generar energía, reinventar las políticas económicas, las finanzas y el comercio internacional y fortalecer la participación ciudadana, democrática y libre.
Se requiere sensibilizar a la sociedad sobre la importancia de la responsabilidad social de las actuaciones y actividades que se practican individualmente, a las empresas sobre la necesidad urgente de ser socialmente responsables de sus actuaciones y a los políticos de incorporar estos criterios en sus agendas.
Las nuevas generaciones deberán resolver los problemas heredados, derivados de un modelo insostenible que ha creado un espejismo de falsa riqueza. Se ha vivido del crédito, tanto económico como ambiental, ahora hay que vivir sin derrochar lo que queda. Foster, 2012
Conclusiones

El problema de la alimentación es tan grande que abarca factores que incluyen al medio ambiente, inequidad de género, marginación, abandono, desintegración familiar, migración y fronteras porosas,  pérdida de valores, etc.
Una verdadera democracia alimentaria consiste en: suministrar alimentos variados y culturalmente aceptables para las comunidades, apoyar la agricultura de pequeña escala, preservar los recursos de la tierra y el agua, fomentar la seguridad alimentaria especialmente en las áreas más vulnerables no deben quedar desbancados por una obsesión unidimensional de producir más alimento.

La democracia alimentaria también tiene que ver con la equitativa distribución de los medios de producción, tecnología e infraestructura agropecuaria, así como de una comercialización sana sin intermediarios o acaparadores que menoscaben su trabajo y sus ingresos.

Innovación.  Según Vandana Shiva “La gente pobre es la más creativa”, nada como ingeniárselas día a día para subsistir; se requiere de mucha creatividad pero sobre todo de que exista la necesidad. Hay que innovar y generar resilencia entre la sociedad para superar la adversidad, generar cadenas productivas que estimulen en desarrollo económico.
Se puede carecer de educación escolar,  vivienda, comodidades, pero no de agua y alimentos.
Referencias
Foster, Joan. (2012). “Desigualdades económicas y sociales”. Módulos Universitarios de Desarrollo Sostenible, de Universitat Rovira i Virgili Sitio web: http://www.desenvolupamentsostenible.org/
De Schutter Olivier. (2014). La democracia y la diversidad pueden subsanar sistemas alimentarios rotos. 01-06-16, de SRFOOD-ONU Sitio web: http://www.srfood.org/es/la-democracia-y-la-diversidad-pueden-subsanar-sistemas-alimentarios-rotos
PNUD. (1990). Informe sobre Desarrollo Humano (IDH) del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo 30-05-16, de FAO-ONU Sitio web: http://www.fao.org/3/a-au351s.pdf
Shiva Vandana. (2003). ¿Democracia o Dictadura?. En ¿Proteger o expoliar? Los derechos de propiedad intelectual (95). España: Intermón Oxfam.
DELGADILLO, Diana, “Procesos hacia la soberanía alimentaria. Perspectivas y practicas desde la agroecología política”, RMPE no. 103, p.255.

Fuentes de consulta

DELGADILLO, Diana, “Procesos hacia la soberanía alimentaria. Perspectivas y practicas desde la agroecología política”, Revista Mexicana de Política Exterior no. 103, Enero-Abril 2015
http://www.srfood.org/es/la-democracia-y-la-diversidad-pueden-subsanar-sistemas-alimentarios-rotos 

MARTINEZ S. Tomas, “Movimientos Sociales y seguridad nacional”, Temas relevantes de seguridad nacional.

TORRES, Torres Felipe, Coord. “Seguridad Alimentaria: Seguridad Nacional”, UNAM, Instituto de Investigaciones Económicas, México, 2003.